Pensar sobre la democracia verde implica remitirnos a uno de los debates clásicos de la teoría política verde de los últimos años, por tanto, hay que planearse dos cuestiones: una es la compatibilidad entre la concepción y otra los principios de la naturaleza del ecologismo y de nuestros sistemas democráticos; además, si las generaciones venideras deben estar representadas democráticamente.