RUIZ RODRÍGUEZ, VIRGILIO
Todo lo que se proyecte, todo lo que se realice debe girar siempre en torno al hombre, puesto que es quien le da sentido y significado, porque es poseedor de una dignidad que nadie se la da, ni nadie se la puede arrebatar, ni siquiera quitándole la vida porque la lleva en su ser. Es digno por lo que ES, dignidad ontológica, es un ser humano, es persona, y todavía más, es hijo de Dios. Aunque no le reconociéramos esa dignidad filial, sólo con respetarlo porque es ser humano, con eso bastaría. Respeto que debe materializarse en algo que es suyo, lo posee por lo que es, hemos dicho, y constituye uno de los objetos de estudio en este trabajo: los Derechos humanos Fundamentales.No obstante, que es tan grande y portentoso el hombre, no se basta a sí mismo, porque en su misma naturaleza lleva las huellas de la indigencia, necesidad, limitación e imperfección, requiere y necesita de los demás; debido a ello sólo se le puede concebir dentro y como miembro de la comunidad humana: ser social por naturaleza. Podemos verle como autónomo, en cierto grado, pero no autárquico.Esto que observamos en el ser humano individual, también lo palpamos en una dimensión superior de la cual es integrante: el Estado. Esta institución político-social siendo también natural al hombre, y perfecta en su ser, de la misma forma que el hombre necesita de los demás, así el Estado requiere de la solidaridad y subsidiariedad con relación a los otros Estados. Un ejemplo muy palpable y fuera de lo común es el Proyecto de Comunidad o Unión Europea, que por lo que podemos apreciar ya está más cerca de lograr la meta.