MARINA MARIASCH
Fue una noche blanca, estridente. Ese día de abril no me desperté porque no había dormido.
En su cumpleaños, una madre discute con su hija mayor por unos saquitos de té. La hija se va de la casa
pegando un portazo. Es la última vez que se ven. Unos días después, la madre se arroja al vacío desde el
cuarto de un hotel céntrico en Buenos Aires.
Este libro es una exploración literaria y a la vez visceral de ese suicidio. Más que preguntarse por qué, la
hija y narradora recrea el antes y el después, las reacciones dentro y fuera de la familia, la trama de las
relaciones, la noción del amor, el trauma y las estrategias para lidiar con él. En un mundo donde las apa-
riencias priman, las convenciones son ampliamente aceptadas y parece haber amplias posibilidades, las
mujeres viven y sufren mientras los hombres parecen circular como fantasmas. Es un mundo en el cual lo
que se veía de un modo se ve de otro a través del prisma de ese pasaje al acto prolijo y planificado, que
nadie podía imaginar.
Efectos personales ensaya con materiales autobiográficos la manera de componer una novela para lo que
no tiene palabras