SUSANA DE MURGA
Un secuestro detona la reaparición de hechos olvidados por la mente de Mariano. Su captura se torna doble: física y emocional. El recorrido a pie del Estado de México a Guerrero es también un andar duplicado. En condiciones de lluvia, sol, frío, sin beber agua, descalzo y atado de manos junto a otras víctimas, adultos y un par de niños, atraviesa montañas al tiempo que dolores escindidos de su infancia afloran al revivir el episodio de abuso que tenía sepultado como instinto de supervivencia. Uno a uno los irán liberando, con excepción de Mariano, por quien sus captores deciden pedir un doble rescate. A través de los ojos de los secuestrados y de las víctimas seremos testigos de la violencia e impunidad que vive el país, y que alcanzan al protagonista cuando se asume verdugo.