SALADO ÁLVAREZ, VICTORIANO
¿Qué relate mi historia? ¿Qué refiera el cuento, que no lo tiene, de todas mis desventuras?... Poco espacio necesito para decir que soy la más infeliz de las mujeres; que he merecido me llamen el rigor de las desdichas, porque casi ninguna ha dejado de ocurrirme; y que mil veces me habría quitado la vida si no fuera por no dejar expuesta a las asechanzas del mundo a mi hija, a mi pobrecita Eugenia, a quien amo sobre todas las cosas, aunque sólo sea por compensarle un poco mi culpa de haberle dado la vida. Ha llegado a algo peor que la pobreza, a algo más atroz que la escasez, y es la miseria fría e indecorosa, sin lumbre, sin vestidos, casi sin pan y sujeta a la bazofia que por vía de caridad me echa mi insigne cuñado.