SMITH C.E.
Las historias que relato en este libro no son nuevas, al contrario, pero en aquellas lejanas edades en que había otros libros, y cada uno de ellos costaba gran cantidad de dinero, no todo el mundo, como es natural, podía comprarlos. A falta de éstos abundaban los trovadores, cuyo oficio era relatar toda clase de consejas y cantar romances; el pueblo recibía alegremente a estos artistas errabundos, de buena gana los alojaba y alimentaba, dándoles a menudo también dinero, a cambio de las canciones e historias que les hacían oír. En cuanto el trovador se marchaba a la aldea vecina, siempre quedaba alguien que recordaba gran parte de lo que había oído de sus labios, quien lo repetía una y otra vez a sus vecinos y a su familia durante las noches largas de invierno. Wagner es el último de los trovadores; una vez más ha relatado estas historias, embelleciéndolas con música hermosísima. Estoy seguro de que en el futuro será un gusto oír esa música y aprender las canciones que relatan las historias, tal como Wagner quiso darlas a conocer a la humanidad.