VERNE, JULIO
El día 16 de agosto, a las seis de la tarde, la plaza Top-Hané, en Constantinopla, tan animada de ordinario por el movimiento y la bulla de la multitud, se hallaba a la sazón silenciosa, triste y casi desierta. No obstante, esto todavía presentaba un hermoso punto de vista desde lo alto de la escalera que desciende hasta el Bósforo; pero se echaban de menos los personajes para completar el cuadro, pues tan sólo alguno que otro extranjero pasaba por allí para subir con rápido paso por las estrechas, tortuosas y sucias callejuelas, que, obstruidas casi siempre por amarillentos perros, conducen al arrabal de Pera. Allí se encuentra el barrio más especialmente reservado a los europeos, cuyas casas, construidas de blanca piedra, se destacan sobre el negro tapiz formado por los cipreses de la colina.