“Nunca se presentó, no sabÃa cómo se llamaba, pero me acompañaba en todo momento como si fuese mi madre. En silencio estuvo allà por muchos años esperando hacer su aparición. Por momentos me hacÃa sentir culpable de las cosas que sucedÃan”. Vania nos lleva al interior de su agonÃa y nos muestra de cerca el rostro de una enfermedad como la depresión..