PARDO BAZAN, EMILIA
La madre naturaleza es, como se sabe, la continuación de Los Pazos de Ulloa. En el tiempo de su aparición, la crÃtica discutió el valor de la obra desde un punto de vista comparativo. Fue inevitable compararla con la primera parte y no faltaron quienes recordaran el famoso dicho para preferirla. No desmerece nada, sin embargo, y lo cierto es que ambas novelas corresponden a la misma etapa creadora de pardo Bazán y están en un mismo nivel estético. La madre naturaleza viene a resolver lo que se plantea en Los Pazos de Ulloa. En la primera novela se describen el ambiente y los caracteres, se plantea el origen de la tragedia y se apuntan los motivos que conducen a la segunda; en ésta culmina el desenlace y se le da una solución que revela, hasta cierto punto, la opinión de la autora respecto del problema propuesto. Los Pazos de Ulloa es quizá más rica en elementos objetivos, tales como la pintura del paisaje de la particular atmósfera de la montaña gallega y de los personajes vistos en relación con su medio natural. Es también más rica en cuanto a los aspectos sociales tan importantes en la novela realista. La madre naturaleza, por su parte, concentra el interés en lo esencial del asunto, el inocente y fatalmente determinado incesto de Perucho y Manolita, pretende profundizar los rasgos psicológicos y a través de Gabriel Pardo expresa lo que podrÃa llamarse filosofÃa de la escritora acerca de los sucesos que narra. Este personaje parece ser la conciencia crÃtica, ya la vez objetiva, por más involucrado que se vea en la intriga novelesca de los dos jóvenes protagonistas, de la situación dramática que se ha presentado en la huronera del marqués de Ulloa. En las reflexiones que hace sobre el difÃcil papel que se ve obligado a representar, se encuentran gran parte de las ideas ilustradas de Pardo Bazán, y en las que se mezclan positivismo y cristianismo. El resultado se diluye en una melancolÃa un tanto fatalista que es caracterÃstica de la autora y que permite varias interpretaciones por parte de los lectores acerca de su posición final ante este difÃcil problema de destino.