MARTÍNEZ CRISTERNA, GERARDO
Este estudio pretende encontrar las posibilidades del pensamiento para liberarse de lo que lo oprime y lo que limita su desarrollo. Intenta esclarecer que desde la desnudez de nuestros prejuicios, el hombre tiene la posibilidad de emanciparse del poder que lo denigra y cosifica. Para lograrlo, no se ha asumido alguna lógica milenaria del Occidente que habitamos, por el contrario, todos los esfuerzos que aquí se encuentren están dirigidos a desplazar el poder que nuestros pensadores le han dado a esas estructuras. Los enemigos constantes del texto son el yo, el solipsismo, la irresponsabilidad, la metafísica trascendental, la ontología y todas aquellas estructuras que perpetúan el poder de los hombres sobre los demás y que a pesar de las relaciones se mantienen cerradas. Se trata constantemente de tener el valor de mirar el rostro de aquellos que nos acompañan y continuan hablando, eso muestra que estamos listos para el diálogo y que no hemos traicionado la confianza que han depositado en nosotros al escucharnos. En este texto se pretende desarrollar un pensamiento que tome en serio las relaciones interpersonales y que se libere de las lógicas modernas utilitarias, lógicas egoístas e impersonales que han dejado a los hombres en una miseria extrema. Lo único que tiene aquellos a los que se critica, es a sí mismos.La preocupación del texto radica en ubicar al pensamiento desde la perspectiva de su creatividad, misma que se ejecuta cuando se le dificulta medir las cosas para experimentarlas, advertimos que en la transformación del carácter de los objetos a través de la historia, donde el pensamiento ha intentado asumir la extrañeza del mundo y la lejanía de su derredor. Y ante esto, si el mundo nos es radicalmente extraño, cómo es que podemos interactuar con él, sobrevivir, interactuar con el otro al que no podemos concretar, al que no podemos entender; cómo podemos vivir en un mundo que no entendemos, será que el modelo de conocimiento no es tan primario como se pretende, será que los lineamientos epistemológicos, antes de enseñarnos a pensar, nos han hechizado.Pero habremos de tener cuidado, porque la excesiva renuncia al modelo de la razón también crea monstruos; por ello, estemos atentos para mantenernos a caballo entre el rígido control de la razón y la desmesura de la especulación irreverente.