CHIARA VALERIO
Scauri, la última ciudad de la región italiana del Lacio, no es hermosa ni fea, pero posee un encanto desor-
denado. Aquí llegó Vittoria en los años setenta, con Mara de la mano. Se dice que la adoptó, se murmura
que la secuestró. Nadie lo sabe con certeza. Vittoria, con una risa primero grave y luego aguda, era una
mujer distante y afable, acogedora y evasiva. Nunca discutió con nadie, nunca cambió de peinado. El pue-
blo no la comprendía, pero se sentía atraído por ella.
Y un día, la encuentran muerta en la bañera. Un accidente absurdo, un final improbable. El pueblo lo
acepta, como se aceptan las fatalidades inexplicables. Pero Lea Russo no. Abogada, esposa, madre de
dos hijas, mujer ajetreada, Lea siempre había sentido una gran fascinación por Vittoria. Y ahora, frente a
su ausencia, no se conforma. Quiere comprender qué se oculta detrás de esa muerte y, sobre todo, quién
fue realmente esa mujer.
Así comienza una búsqueda que es también una deriva. El pasado de Vittoria se abre como una herida
antigua, y cada descubrimiento empuja a Lea hacia un territorio donde avanzar es arduo y volver atrás,
imposible.
En Quien habla y quien calla todo se desplaza: los afectos, las memorias, las verdades y los enigmas. Los
silencios del presente y el estruendo del pasado conviven en una novela que respira como respiran los
pueblos: entre lo dicho y lo callado, lo sabido y lo sospechado.