ERIK HUESCA (AUTOR)
Con un valor estimado de 200 mil millones de dólares, el mundo de los videojuegos mueve más dinero que el cine y el streaming de series y de música juntos. El fenómeno gamer, que hoy congrega a más de 3 200 millones de jugadores, es muchísimo más que un pasatiempo; es una invasión silenciosa e imparable que derrumba o catapulta las bolsas de valores, transforma físicamente el cerebro de los jugadores, moldea nuestra imaginación y cuenta con más de 230 millones de adictos, según la OMS. Este ecosistema que ciertamente congrega a algunas de las mentes más geniales de nuestra generación, tanto desarrolladores como jugadores, también es un campo fértil para el lavado de dinero a través de donaciones, criptomonedas y venta de objetos virtuales. La industria, dominada por colosos como gamman y Bents, nos ofrece una ilusión de control, mientras mutila la riqueza de la experiencia real. Es un colonialismo digital donde el sur global produce talento y audiencia, pero el norte captura el dinero y fija las reglas. Agárrate. Viajaremos por este universo.