ZORRILLA, LUIS G.
Tres años hacía que los franciscanos predicaban el Evangelio en las inmensas y desconocidas tierras conquistadas por Hernán Cortés para España, y uno, que los dominicos copartía con ellos tan cristiana tarea, cuando comenzó a extenderse entre los agustinos la inquietud de tomar parte en la difícil y colosal empresa. El P. Fr. Juan Gallegos, elegido pricincial de la provincia de Castilla en 1527 más tardó en ocupar el puesto que en hacerse el alma de aquel proyecto que ya bullía en la mente de muchos de sus hermanos. No se limitaba su entusiamo solamente a tratar de animar a los demás y de formar un grupo dispuesto a iniciar el trabajo misional, sino que asimentaba la idea de participar activamente en él, mostrándose resuelto a renunciar a su provincialato. Tan interesado estaba en el asunto que, habiéndose comunicado con el Prior General Gabriel de Venecia, éste le contestó el 17 de noviembre de 1534, nombrándolo vicario general de "las Islas halladas por el Emperador"; pero el P. Gallego no pudo desempeñar este oficio y ni siquiera realizar un sueño largamente acariciado, ya que, elegido prior del convento de Salamanca en 1529 y del de Burgos en 1531, cargos que se vio obligado a desempeñar al término de su provincialato, murió en esa última ciudad, no durante el capítulo celebrado en ella en el mes de abril, ni poco después, como quiere algún autor, puesto que todavía presidió una profesión en junio y alcanzó a recibir el nombramiento citado, sino a fines de 1534, cuando ya el primer grupo de misioneros agustinos tenía año y medio de estar trabajando en la Nueva España. Sin embargo, la semilla sembrada por él con tanto entusiasmo había germinado en otros corazones generosos.