EMILIO SALGARI
El tigre va a llegar, informaban unos carteles colocados en las paredes del centro de Verona. Era septiembre de 1883. Los curiosos transeúntes pensaron lo más lógico: un acto circense Se trataba, en realidad, de un ardid publicitario. Los editores de La Nuova Arena, un periódico ilustrado, mandaron a colocar los carteles para provocar interés y expectación por la primera novela por entregas de un autor joven y desconocido: Emilio Salgari. El título de la obra: El tigre de Malasia, que más tarde se convertiría en Sandokán. Sus editores no se equivocaron, los veroneses agotaron las ediciones del diario para leer las aventuras del personaje, que bien pronto se convertiría en un héroe de todos los tiempos. Sandokán es una síntesis increíble de todos los modelos de heroísmo por entero: Napoleón, Garibaldi, D Artagnan, Ivanhoe y de los por venir, pues los héroes de Emilio Salgari representan valores e ideales universales e intemporales, como la nobleza, el amor, la lealtad, el valor. Quienes leen esta historia penetran ese mundo y se convierten en marineros, piratas, aventureros, cazadores y pueden afirmar Yo soy el Tigre de Malasia, porque, en efecto, el tigre va a llegar a sus vidas.