Durante el quinto año de la dinastia Tang, mientras Mei vive tranquilamente con su familia, su felicidad se acaba de manera repentina, pues la envian al ejercito de concubinas en el palacio imperial. Ahi aprenderá que hay muchos caminos para atrapar la atención del emperador: algunas maquillan sus caras de blanco y se peinan con cuidado, con la esperanza de fashinarlo con su belleza, como colgantes de jade o rollos de caligrafia. Pero la joven e inteligente Mei será la única que conseguirá impresionar al emprador con las mismas cualidades que hacen de ella un personaje marginado entre las demás.