HARPMAN, JACQUELINE
Yo que nunca supe de los hombres es el perturbador e inolvidable relato de un futuro cercano en una tierra
yerma. Allí, cuarenta mujeres llevan años encerradas en una jaula ubicada en una cueva bajo tierra, cus-
todiadas por hombres uniformados que nunca les hablan. Las mujeres no recuerdan cómo llegaron allí, ni
tienen ninguna noción del tiempo, sólo una vaga reminiscencia de sus vidas pasadas, en las que tenían
familias, amigos y trabajos.
La historia está narrada por la más joven de ellas, la prisionera número cuarenta, que permanece en un
rincón, marginada. Ella es la única que no recuerda cómo era el mundo antes de las jaulas y debe apren-
der por sí misma, sin libros ni contacto sexual, sobre las emociones humanas básicas relacionadas con el
deseo, el amor, el aprendizaje, el compañerismo y la muerte.
Un día, repentinamente, suena una alarma y los guardias desaparecen dejando tras de sí la puerta abierta.
Las mujeres aprovechan para escapar y emprenden un largo vagabundeo por una tierra desierta en busca
de otros humanos o de una explicación. Sin embargo, contra lo que anhelaban, lo que encuentran afuera
no es la libertad: sólo descubren cuevas parecidas a la que fuera su prisión durante tantos años, llenas de
cadáveres; un mundo irreconocible que tendrán que aprender a hacer suyo juntas